Los signos son una herramienta muy importante en nuestras vidas y el más importante
de todos es la palabra, ya sea escrita o hablada. Sin ella no podremos
comunicarnos, hacer arte, publicar cosas en la red y muchas cosas más que
hacemos en nuestro quehacer diario. Por este motivo es que el estudio del signo
es un trabajo muy importante que me di la tarea de desarrollar.
También debido a su relación con nuestra conciencia y el hecho
de cómo los diferentes signos que vamos aprendiendo desde el inicio de nuestras
vidas va confeccionar una superestructura a la que llamamos conciencia.
Todo producto ideológico representa un signo,
es decir, donde no hay signo no hay ideología. De ahí la importancia que tiene discutir todo lo relacionado al concepto de signo. Es decir, la
ideología está presente siempre que exista un signo, de otra manera no tendría
ningún significado para nosotros.
Los cuerpos físicos también representan un signo, no solamente la palabra. Un cuerpo físico es igual a sí mismo y no significa absolutamente nada,
pero éste a su vez puede ser percibido como imagen de algo. Como, por ejemplo:
la imagen artística de una cosa física determinada. El objeto se convierte en
un signo automáticamente después de su representación en el recuadro.
De
la misma manera un objeto de producción carece de significado debido a que su
destino es el de sólo producir. Al igual que una cosa física éste puede
convertirse en un signo ideológico como un martillo en una bandera de un
estado, éste puede significar el peso ideológico que se le asignó como el de
justicia o trabajo.
También
pasa con los productos de consumo como el pan y el vino. En la iglesia católica
tiene un gran peso en sus rituales, pero fuera de ellos se convierte en un
cuerpo físico carente de significado. Así podemos apreciar que los signos son
cosas materiales y singulares producto de la representación de la naturaleza,
de técnica o de consumo que adquieren un significado que rebasa los límites de
su comprensión normal. Estos a su vez pueden asignárseles criterios de
validación ideológica como: mentira, verdad, justicia, bien, mal, etc. De ahí
se puede argumentar que de donde hay signo hay ideología.
En
el territorio ideológico existen diferencias
profundas en torno a lo artístico, religioso, científico, etc. Es decir, cada
zona ideológica se apropia de su propio universo productivo ideológico. De ahí
que el signo se produce a base de un material de la realidad como: un sonido,
masa, física, color, etc. En esta relación expresada por Voloshinov se deduce
que la realidad del signo es completamente objetiva.
Aquí es donde nos adentramos a trabajar el concepto de
conciencia. Todo establece que la propia conciencia sólo puede realizarse y
convertirse después de plasmarse en algún material del signo o ideológico. Es
decir, la conciencia sólo aparece después de que se establecen los signos en la
memoria de la persona. De esta manera la comprensión responde al signo mediante
otros signos. Es como una cadena ideológica de creatividad que no permite que
existan rupturas en ella. De ésta manera la conciencia individual está repleta
de signos.
A su vez la conciencia sólo pudo desarrollarse al disponer el recurso expresivo de la palabra. Ésta es por así decirlo, según el autor, el medio de la conciencia. Y ésta acompaña a toda creación ideológica en general. Por así decirlo, cuando nos comunicamos por cualquier medio, estamos utilizando nuestra conciencia y la hacemos ver mediante signos que hemos memorizado.
A su vez la conciencia sólo pudo desarrollarse al disponer el recurso expresivo de la palabra. Ésta es por así decirlo, según el autor, el medio de la conciencia. Y ésta acompaña a toda creación ideológica en general. Por así decirlo, cuando nos comunicamos por cualquier medio, estamos utilizando nuestra conciencia y la hacemos ver mediante signos que hemos memorizado.
El
signo sólo puede surgir entre individuos que estén socialmente organizados y a
su vez que representen un colectivo como lo es una cultura. De estos signos la
conciencia sólo puede manifestarse en una imagen, palabra, etc. Como por ejemplo los signos en el habla que representan a un país que los diferencian de resto de poblaciones alrededor del mundo, a estos signos que diferencian el habla los llamamos acentos.
Como lo recalqué al inicio del articulo, la palabra es el fenómeno
ideológico por excelencia, la realidad de la palabra cumple la función de ser
signo. Lo más importante es que ésta es
neutral con respecto a una función ideológica debido a que aparece en todas las categorías, ya
sea científica, religiosa, moral, etc.
Es indispensable determinar un cambio ideológico dado en el
contexto de una ideología. Tomando en cuenta que un área ideológica representa
una totalidad. La explicación del fenómeno se realiza mediante todas las
diferencias cualitativas, siguiendo todas las etapas que el cambio atraviesa.
Sólo a partir de esta condición, el autor argumenta que se podrá mostrar el
proceso de generación ideológica que inicia en las bases y culmina en las
superestructuras.
La
esencia del problema se deduce que las bases determinan el signo y éste a su
vez refleja el proceso generativo. La
palabra es un signo sumamente importante debido a que está sumergida en toda
interacción e interrelación que se lleva a cabo en los humanos. También logra
registrar todas las fases transitorias imperceptibles de todas las
transformaciones sociales.
La
llamada psicología social es el eslabón de una edificación entre una formación
político-social y una ideología. Algunos la llaman el alma colectiva. Y se
manifiesta en el exterior ante todo en el material verbal. Es el ambiente por
el cual, compuesto por actuaciones discursivas, abarca multilateralmente todas
las formas de creación ideológica como las conversaciones, éstas a su vez acompañadas
de exteorizaciones como gestos y mímica.
Las
formas de interacción discursiva se relacionan con las condiciones sociales.
Cada época y grupo social tiene sus formas discursivas de la comunicación como
la comunicación que se da en el ambiente laboral o la alta burguesía. Por así
decirlo, las formas del signo están determinadas por la organización social del
hombre. Cada signo constituido posee su tema y toda acentuación social tiene su
tema. Estas acentuaciones penetran en la conciencia individual y se adhieren.
De esta manera los temas y formas de creación
ideológica se crían en una misma cuna.
Las
distintas clases sociales usan una misma lengua, pero se convierten sus
acentuaciones en una arena de lucha de clases. Es gracias a ello que el signo
posee capacidad móvil y evolutiva. Los signos que no logran
ganar se convierten en estudios de la filología.
Con
respecto a la clase dominante, los miembros que la estructuran buscan adjudicar
a sus signos un carácter eterno por encima de las clases. Pero la realidad del
signo posee dos caras de interpretación. Así que se puede ver un signo como
verdadero, y falso en otras ocasiones. Pero de suma importancia debido a que sin él no podríamos comunicarnos y entendernos como humanidad. Así como crear universos interpretativos de nuestra realidad que nos ayudan a evolucionar como especie dominante del planeta.





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