viernes, 8 de septiembre de 2017

El Signo y la conciencia


         Los signos son una herramienta muy importante en nuestras vidas y el más importante de todos es la palabra, ya sea escrita o hablada. Sin ella no podremos comunicarnos, hacer arte, publicar cosas en la red y muchas cosas más que hacemos en nuestro quehacer diario. Por este motivo es que el estudio del signo es un trabajo muy importante que me di la tarea de desarrollar.  También debido a su relación con nuestra conciencia y el hecho de cómo los diferentes signos que vamos aprendiendo desde el inicio de nuestras vidas va confeccionar una superestructura a la que llamamos conciencia. 

Todo producto ideológico representa un signo, es decir, donde no hay signo no hay ideología. De ahí la importancia que tiene discutir todo lo relacionado al concepto de signo. Es decir, la ideología está presente siempre que exista un signo, de otra manera no tendría ningún significado para nosotros. 
Los cuerpos físicos también representan un signo, no solamente la palabra. Un cuerpo físico es igual a sí mismo y no significa absolutamente nada, pero éste a su vez puede ser percibido como imagen de algo. Como, por ejemplo: la imagen artística de una cosa física determinada. El objeto se convierte en un signo automáticamente después de su representación en el recuadro.
De la misma manera un objeto de producción carece de significado debido a que su destino es el de sólo producir. Al igual que una cosa física éste puede convertirse en un signo ideológico como un martillo en una bandera de un estado, éste puede significar el peso ideológico que se le asignó como el de justicia o trabajo.
También pasa con los productos de consumo como el pan y el vino. En la iglesia católica tiene un gran peso en sus rituales, pero fuera de ellos se convierte en un cuerpo físico carente de significado. Así podemos apreciar que los signos son cosas materiales y singulares producto de la representación de la naturaleza, de técnica o de consumo que adquieren un significado que rebasa los límites de su comprensión normal. Estos a su vez pueden asignárseles criterios de validación ideológica como: mentira, verdad, justicia, bien, mal, etc. De ahí se puede argumentar que de donde hay signo hay ideología.

En el territorio ideológico existen diferencias profundas en torno a lo artístico, religioso, científico, etc. Es decir, cada zona ideológica se apropia de su propio universo productivo ideológico. De ahí que el signo se produce a base de un material de la realidad como: un sonido, masa, física, color, etc. En esta relación expresada por Voloshinov se deduce que la realidad del signo es completamente objetiva.
Aquí es donde nos adentramos a trabajar el concepto de conciencia. Todo establece que la propia conciencia sólo puede realizarse y convertirse después de plasmarse en algún material del signo o ideológico. Es decir, la conciencia sólo aparece después de que se establecen los signos en la memoria de la persona. De esta manera la comprensión responde al signo mediante otros signos. Es como una cadena ideológica de creatividad que no permite que existan rupturas en ella. De ésta manera la conciencia individual está repleta de signos.

A su vez la conciencia sólo pudo desarrollarse al disponer el recurso expresivo de la palabra. Ésta es por así decirlo, según el autor, el medio de la conciencia. Y ésta acompaña a toda creación ideológica en general. Por así decirlo, cuando nos comunicamos por cualquier medio, estamos utilizando nuestra conciencia y la hacemos ver mediante signos que hemos memorizado. 
El signo sólo puede surgir entre individuos que estén socialmente organizados y a su vez que representen un colectivo como lo es una cultura. De estos signos la conciencia sólo puede manifestarse en una imagen, palabra, etc. Como por ejemplo los signos en el habla que representan a un país que los diferencian de resto de poblaciones alrededor del mundo, a estos signos que diferencian el habla los llamamos acentos. 

Como lo recalqué al inicio del articulo, la palabra es el fenómeno ideológico por excelencia, la realidad de la palabra cumple la función de ser signo.  Lo más importante es que ésta es neutral con respecto a una función ideológica debido a que aparece en todas las categorías, ya sea científica, religiosa, moral, etc.
Es indispensable determinar un cambio ideológico dado en el contexto de una ideología. Tomando en cuenta que un área ideológica representa una totalidad. La explicación del fenómeno se realiza mediante todas las diferencias cualitativas, siguiendo todas las etapas que el cambio atraviesa. Sólo a partir de esta condición, el autor argumenta que se podrá mostrar el proceso de generación ideológica que inicia en las bases y culmina en las superestructuras.
La esencia del problema se deduce que las bases determinan el signo y éste a su vez refleja el proceso generativo.  La palabra es un signo sumamente importante debido a que está sumergida en toda interacción e interrelación que se lleva a cabo en los humanos. También logra registrar todas las fases transitorias imperceptibles de todas las transformaciones sociales. 
La llamada psicología social es el eslabón de una edificación entre una formación político-social y una ideología. Algunos la llaman el alma colectiva. Y se manifiesta en el exterior ante todo en el material verbal. Es el ambiente por el cual, compuesto por actuaciones discursivas, abarca multilateralmente todas las formas de creación ideológica como las conversaciones, éstas a su vez acompañadas de exteorizaciones como gestos y mímica.

Las formas de interacción discursiva se relacionan con las condiciones sociales. Cada época y grupo social tiene sus formas discursivas de la comunicación como la comunicación que se da en el ambiente laboral o la alta burguesía. Por así decirlo, las formas del signo están determinadas por la organización social del hombre. Cada signo constituido posee su tema y toda acentuación social tiene su tema. Estas acentuaciones penetran en la conciencia individual y se adhieren. De esta manera los temas y formas de creación ideológica se crían en una misma cuna.

Las distintas clases sociales usan una misma lengua, pero se convierten sus acentuaciones en una arena de lucha de clases. Es gracias a ello que el signo posee capacidad móvil y evolutiva. Los signos que no logran ganar se convierten en estudios de la filología.
Con respecto a la clase dominante, los miembros que la estructuran buscan adjudicar a sus signos un carácter eterno por encima de las clases. Pero la realidad del signo posee dos caras de interpretación. Así que se puede ver un signo como verdadero, y falso en otras ocasiones. Pero de suma importancia debido a que sin él no podríamos comunicarnos y entendernos como humanidad. Así como crear universos interpretativos de nuestra realidad que nos ayudan a evolucionar como especie dominante del planeta. 




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